Debemos
aprender a sacar provecho de la basura mediante una gestión adecuada de
residuos antes de que acabemos rodeados de ella.
Todo lo que tiramos a la basura en algún punto le
costó a alguien, por eso aunque ya no nos sirva más sigue teniendo cierto
valor. Algunas de esas cosas aún contienen materias primas que pueden ser re utilizables y que pueden venderse muy bien en el mercado, por eso la basura es un negocio que sólo algunos son capaces de ver.
En 2012, el Banco Mundial publicó
el estudio What a Waste, en el que se estima
que cada día se desechan cerca de 3,5 toneladas de residuos sólidos, pero esto
fue hace dos años y para 2025 serán más de 6 millones de toneladas diarias.
Quienes
se llevan el premio a los mayores generadores de residuos urbanos son Europa
Occidental y Norteamérica, pero cerca de ellos están países como Kuwait, varias
islas caribeñas, Sri Lanka o Nueva Zelanda. Los países emergentes se van
sumergiendo en su basura, pues sus desechos aumentan junto con su desarrollo
económico e industrial pero su gestión de residuos sigue teniendo graves
problemas.
Los vertederos de Laogang en Shangái, China, el
Jardim Gramacho en Río de Janeiro o el Bordo Poniente en México DF, son un ejemplo del grave problema
que tienen los países en desarrollo para gestionar su basura. Algunos
empresarios se han dado cuenta de que en estos vertederos hay minas de oro pero
muchos de los desperdicios de los países occidentales se venden ilegalmente en
grandes porcentajes a países tercermundistas donde el problema se vuelve peor
porque los residuos se manipulan con muy poca seguridad y con grandes costos
para el medio ambiente y la salud de las personas.
(cc) Dave Goodman / Flickr
Gestionar residuos de manera eficiente traería a países
comunitarios ahorros de 72.000 millones de euros y supondría la creación de más
400.000 empleos según datos de la Comisión Europea. El reciclaje no es sólo un asunto ambiental sino económico
y de sostenibilidad. Gestionar, clasificar y reciclar son
acciones que nos pueden llevar a vivir a un mundo completamente diferente.
No hay un residuo orgánico o inorgánico que no
pueda traer una consecuencia ambiental. Los residuos orgánicos al
descomponerse puede contaminar el suelo y mantos acuíferos, los plásticos por
naturaleza no se degradan y pueden quedarse en el vertedero hasta 500 años. Es
importante que hagamos un consumo adecuado de recursos en primer lugar y en
segundo, una gestión de residuos acorde a lo que desechamos.
Si algún
día tuvieras la oportunidad de ir a un vertedero, la situación sería muy clara
y tendrías una mejor idea de lo que se debe hacer. Hay mucho material en la
basura que puede ser aprovechado, pero debe hacerse de la manera correcta.
© Electrobasuras / Flickr
En los vertederos electrónicos de Guiyu China, los niños
manipulan y clasifican los plásticos, distinguen de qué clase es quemándolos y
oliéndolos, también introducen placas bases en ácido para sacar oro. Hay muchas
formas en las que esto está mal, en primer lugar es ilegal, en segundo daña la salud y después contamina
porque todos estos residuos caban en ríos o terrenos baldíos amontonándose.
No sólo
somos nosotros, simples humanos, la industria hace su parte en la mala gestión
de residuos, por eso se están considerando algunas regulaciones para hacer que
las empresas se hagan responsables de sus propios desechos para ser reciclados.
Sin regulaciones fuertes y sin una conciencia en nosotros mismos que nos empuje
a hacer uso consciente de los productos que compramos y mucho menos para
separar nuestra basura llegará un punto en el que ésta nos va a rebasar antes
de aprender a sacarle provecho.
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